COMO UNA MELODIA

Como una melodia de Edith Piaf
que sonara en una vieja pianola
y, atravesando el patio
se dejase caer desde el fin del mundo,
así llega tu recuerdo.
Quiero cambiar de doctrina;
no sufrir el mordisco del chacal
en mi dulce carne.
La voz se repite dentro de mí.
Cierro los ojos como si fueran sabanas de lino.
(Me descubre esa voz)
El acordeón se funde con esta saudade.
Ya no se estila morir de amor
ni de desamor.
Pero la alondra
continúa lanzando sus saetas
directo a mis arterias.
Y camino como dice el cuento:
dejando un rastro de sangre reconocible
sobre las amapolas de mi puerto.
Natasha Salguero
Ecuatoriana, 1952
Libro: No me digas que me amas
Paradiso Editores, 2005
